La bodega se ubica al abrigo de la Sierra del Montsant, a los pies del Parque Natural del mismo nombre, entre arroyos, riscos imponentes y una vegetación exultante.

El Montsant (Monte Santo) es una sierra de elevado simbolismo, que ofrece a través de su paisaje la huella de la actividad humana ligada a un importante patrimonio natural, que acoge una elevada diversidad biológica propiciada por un particular relieve de rocales, barrancos y desfiladeros.

En la finca de la Morera se encuentran los elementos más representativos de la sierra. Es una puerta única al relieve, la flora y la fauna autóctonas, así como a zonas con un alto valor ecológico y estético, como el valle del río Siurana.

El Montsant dispone también de un rico patrimonio histórico y etnográfico, testigo de la ocupación y las actividades económicas que a lo largo de los siglos han tenido lugar en esta zona. Desde los tiempos prehistóricos, pasando por el eremitismo medieval, hasta los siglos XVIII-XIX, en los que la comarca vivió su máxima expansión demográfica, económica y social, la presencia humana en Montsant ha sido constante. Prueba de ello es el Camino de los Cartujanos, que atraviesa la finca, y que unía la Cartuja de Santa María de Scala Dei con el camino de Prades y Lleida.

Se trata de un paisaje singular y de gran belleza, sin duda un entorno ideal para deleitarse, alejado de ruidos y prisas, de la tierra y el vino, disfrutando de un balcón incomparable sobre el Priorat y sus viñas.